La crisis de las publicaciones científicas
Un informe de Cambridge University Press de octubre de 2025 analiza la fuerte crisis actual del sistema de publicaciones científicas. Ha sido realizado a través de una larga investigación con la colaboración de numerosos profesionales del mundo del libro y la edición, así como mediante una encuesta con unas 3000 personas del mundo académico. Se identifican cuatro problemas graves del sistema: el volumen desproporcionado de publicaciones, el coste para usuarios e instituciones, las formas de medir la excelencia académica y la desigualdad creciente para autores y lectores, tanto para publicar como para leer los resultados de la investigación. Solamente un tercio de las personas entrevistadas consideran que el sistema actual puede solucionar estos problemas. Parece necesario un cambio sustancial en este sentido.
Cuando más es menos
El volumen de artículos de investigación publicados cada año ha crecido rápidamente, sobrecargando el sistema y sometiendo a presión la infraestructura sobre el que se sustenta. Entre 2016 y 2022 el número de artículos publicados en revistas de prestigio aumentó en casi 900,000 artículos, lo que supone una tasa de crecimiento media de alrededor del 5,6 %. Los autores del informe consideran que este aumento es, en realidad, solamente un indicio de un problema mucho más grave. La verdadera presión radica en un aumento todavía mayor de artículos sometidos a evaluación, lo que ejerce una presión todavía más significativa sobre los comités editoriales y sus equipos colaboradores que realizan la evaluación por pares. Una estimación ha calculado que para las revistas situadas en el primer cuartil ha aumentado un 25% en los últimos años.
Este crecimiento se debe, en parte, por el aumento continuado de la producción científica por parte de grupos procedentes de países del Sur Global, una buena noticia en cuanto a la llegada de nuevos grupos de investigación, temas de trabajo y perspectivas de análisis. Sin embargo, otra parte sustancial de este crecimiento se debe a trabajos realizados con poco rigor o generados mediante la nueva inteligencia artificial. Estos nuevos recursos tecnológicos han potenciado prácticas deshonestas de grupos convertidos en auténticas industrias de producción de artículos, donde se combinan prácticas deshonestas como las autorías fantasma (falsas atribuciones a personas que no han contribuido al trabajo), el plagio o autoplagio de textos, o la “salamización” (fragmentación interesada de la presentación de la investigación para incrementar el número de publicaciones de forma exagerada). Todo ello, afirma el informe de Cambridge University Press, “amenaza la propia integridad y credibilidad de la investigación”.
Las personas que firman el informe creen que “publicar menos” es un asunto esencial para “la buena salud del sistema de investigación global”. No todos los resultados de la investigación deben publicarse como artículos tradicionales, muchas investigaciones deberían aparecer en cualquiera de las otras formas disponibles en la actualidad (blogs, páginas de internet, repositorios institucionales, etc.). Estas herramientas de difusión suelen ser poco valoradas por las agencias de evaluación de las carreras científicas, por lo que se señala en el informe la necesidad de un cambio en este sentido para construir un ecosistema más sano para el futuro.
Costes descontrolados
El crecimiento de las publicaciones está provocando un incremento de gastos que, según el informe de Cambridge, resulta imposible para bibliotecas y universidades, en unos años de decrecimiento de la inversión pública y privada. El informe señala que se necesita un nuevo paradigma que favorezca la presentación de menos trabajos y de más calidad, con más opciones de publicación y medios alternativos para compartir los resultados de investigación. Este cambio requiere nuevos modelos con precios transparentes que reflejen claramente los gastos editoriales actuales de forma contrastable. La mayor parte de las personas entrevistadas valoran positivamente las políticas de acceso abierto a la investigación, pero también señalan que se requieren cambios para que sus consecuencias sean positivas. Sin un cambio sustancial, afirma el informe, se corre el riesgo de “quedar atrapados en un costoso sistema híbrido”, es decir, el modelo actual que combina artículos publicados en abierto mediante el pago de las personas que firman los trabajos (muchas veces a través de los recursos de los programas de investigación) y artículos por los que hay que pagar para poder leerlos, lo que suele recaer no tanto en individuos como en instituciones académicas o públicas.
Desigualdad
Las políticas de acceso abierto a la investigación prometen acceso universal a la ciencia. Ahora bien, después de más de una década de promoción de estas medidas, persisten fuertes sesgos tanto en la capacidad de publicar en revistas prestigiosas como en el acceso a los resultados. Los equipos de investigación que carecen de una fuente estable de financiación corren el riesgo de quedarse fuera del sistema. Según el informe, esta “investigación perdida” representa una gigantesca brecha invisible de ciencia sin publicar en el ecosistema mundial del conocimiento. Al mismo tiempo, debido al alto coste de las suscripciones a plataformas de artículos publicados en sistema cerrado, las instituciones con escasos recursos no pueden ofrecer acceso a los resultados de la investigación, incluso a aquellos producidos por miembros de la propia institución que no han podido pagar el acceso en abierto. Sin una reforma significativa, concluye el informe, es probable que estas desigualdades se agraven.
Métricas de la excelencia
Los sistemas de recompensa y reconocimiento académico dan prioridad a la cantidad frente a la calidad. La promoción profesional suele estar asociada con el número de artículos publicados en revistas, lo que promueve la cantidad en detrimento de la calidad, así como las malas prácticas en este terreno. Es urgente desvincular el éxito académico del volumen de publicaciones y buscar formas para priorizar la calidad frente a la cantidad. El predominio en los últimos años de métodos de medida, como el denominado “factor de impacto”, es una de las causas de esta situación. El informe sugiere sustituirlo por “métricas más equilibradas que reconozcan el valor real de los resultados obtenidos”. Estas formas de valorar la excelencia exigen una mayor participación de la comunidad científica mediante informes cualitativos y análisis detallados que comportan un enorme esfuerzo poco reconocido. La mayor parte de las personas entrevistadas (83%) consideran que el sistema de revisión por pares se encuentra en grave riesgo por el incremento exagerado de los trabajos de escasa calidad enviados a las revistas. El informe propone una revalorización de los trabajos relacionados con el control de la calidad de las publicaciones y la evaluación de la excelencia para sustituir a los procedimientos cuantitativos automáticos basados en índices poco significativos. Muchas de estas tareas de evaluación, tales como la revisión por pares o el trabajo de edición de revistas, se realizan en la actualidad de forma anónima y sin más recompensa que un certificado de colaboración que algunas revistas están comenzando a producir.
En la reunión final para realizar este informe, la mayor parte de participantes señalaron la necesidad de formar a futuros investigadores en los problemas de las prácticas fraudulentas y la deshonestidad en la producción académica y en las prácticas editoriales. No se indica, sin embargo, la forma de hacer efectiva esta idea. Es cierto que el problema tiene muchas aristas y es comprensible que algunas cuestiones relevantes queden en el tintero. Por ejemplo, se debería también haber considerado el papel negativo de la concentración editorial en unas pocas multinacionales que controlan tanto las métricas de valoración como las más relevantes revistas del sistema. Se alerta del incremento de costes, pero nada se dice acerca de la procedencia de las ganancias descomunales de estas empresas, ni tampoco sobre la desigual distribución de costes y beneficios entre estos negocios y los sistemas de financiación pública de la investigación. El hecho de que la mayor parte de las personas entrevistadas trabajen en Gran Bretaña y Estados Unidos ha impedido una valoración más equilibrada del problema en términos globales, lo que es reconocido por los autores del informe. El informe parece estar centrado en las ciencias experimentales y no se mencionan las diversas consecuencias de estos problemas según disciplinas. Es evidente, por ejemplo, que las métricas basadas en índices de citas o el factor de impacto minusvaloran el papel de los libros en la producción académica, lo que tiene unas consecuencias más negativas en áreas de ciencias sociales. El acceso a las monografías de este tipo, algunas de las cuales pueden tener precios astronómicos, no es tampoco analizado de forma separada. También hubiera sido deseable haber considerado otros daños colaterales del productivismo bibliométrico, tales como el desvío de la financiación pública hacia redes clientelares que se benefician de estas métricas de evaluación y que están a menudo asociadas con las multinacionales de la edición académica que también reciben lucrativos beneficios de este estado de cosas.
Aunque se podrían citar otros aspectos olvidados, el informe ofrece numerosos datos y perspectivas para pensar la crisis actual del sistema de publicaciones científicas y explorar diferentes vías para identificar soluciones a corto y medio plazo. Es un asunto urgente.
El informe completo puede leerse en https://www.cambridge.org/us/universitypress/what-we-offer/research-publishing/publishing-futures


